
A veces los seres humanos somos un poco complicados.
A veces tenemos la respuesta antes los ojos, y por motivos adversos a la realidad que nos rodea, nos volvemos incapaces de elegir correctamente.
A veces se nos va el tiempo en discusiones sin sentido.
A veces tomamos decisiones que conllevan pequeños riesgos que sabemos manejar hasta que nos topamos con la linea divisoria de sentirnos vulnerables y desprotegidos frente al otro.
A veces los días no son como uno quisiera.
A veces somos tercos ante la incertidumbre de no comprender la esencia del otro.
A veces el temor de volver a poner en la mesa de juego ese corazón maltratado con el que nos toca vivir, se hace demasiado grande como para siquiera intentar subir la apuesta.
A veces nos animamos a intentar no soltarnos.
A veces disfrutamos en exceso, y hasta en ocasiones la vulnerabilidad que alcanzamos nos obnubila y nos hace desear que el exceso se vuelva infinito.
A veces también hay que tener paciencia
Y a veces el hombre y el mujer encajan perfecto.
Pero también existen ocaciones en las que ninguno de los dos se anima a aceptarlo.
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