Es cierto. Brillé
Charlamos, y nos dijimos las cosas menos pensadas.
Y lo escuche decirme que me extrañaba, que pensaba en mi. Lo escuche decirme hermosa...recordando que poco falta para que se cumpla un año de nuestro primer beso, de la primera vez que fuimos uno los dos.
Y lo sentí...lo sentí cerca mío de nuevo.
Sentí que su mundo y el mio se cruzaban como la primera vez que nos encontramos en aquel mar de miradas.
Y me di cuenta, que todo este tiempo me puse en frente un mecanismo de defensa impulsado por otros, por cosas, por eventos, por momentos...para guardarlo a EL, para ponerlo bien lejos, y no tenerlo a mi alcance.
Me di cuenta de que estaba intentando guardar algo que no aún no ha llegado a su fin. Me di cuenta que estaba guardando mis propias intenciones debajo de una alfombra, y no afuera de mi casa.
El sábado, me di cuenta de que estaba luchando contra mi misma. Contra mis propios deseos, cegada por la voluntad de otros y por mi misma. Como si hiciera justo lo contrario a lo que en realidad quiero. Como si todo este tiempo hubiera aprendido a dejar de escuchar a mi corazón, y solo hubiera escuchado la racionalidad de mi cabeza.
El sábado, escuche mi corazón.... y fue como sacarme un peso de encima.
Me dejé llevar, y me permití sonreír mientras escuchaba su voz.
Y me encontré, me permití ser yo. Sin tabues, sin frenos, sin paredes.
Me permití, sólo por un rato, volver a ser EL y YO....
Porque recordé nuestro amor. Recordé nuestra pasión.
Me permití, volver a ser nosotros.
El siente igual que antes. yo siento igual que antes.
¿Y ahora?
Y ahora no importa que pase, porque recordé que , a pesar de todo, nos amamos.
.